#13 ¿A nadie se le ha ocurrido que en una ciudad como Gijón, relativamente pequeña, el policía y el pringadillo en cuestión podían conocerse y tener algún "asuntillo" entre ambos? Porque no sería la primera vez que viera algo así en una capital de provincias. Las vendettas personales no tienen por qué librarse con pistolas y al amanecer. Hay otros MÉTODOS.... las PUTADITAS.