#1 Lo de que los asiáticos se fijan más en la nariz es algo conocido de antiguo (aunque no demostrado científicamente). Por ejemplo, cuando nosotros nos señalamos a nosotros mismos, apuntamos con el dedo a nuestro pecho, pero un japonés se apunta a la nariz. También, el ideograma chino del verbo «parecerse» proviene del dibujo de una nariz (alguien se parece a otro si tiene una nariz parecida).