#16#5 Alguno aparecerá, tranquilo.
No supe decir "No" y:
* Cargué con tareas que no eran de mi incumbencia durante varios años.
* La excusa era "Todos tenemos que arrimar el hombro" pero unos arrimaban( arrimábamos) mucho más que otros.
* Para calmar las protestas por "es que no es cosa mía pero yo pringo" estaba la de "Tu contrato es anual, la empresa tendrá en cuenta si echas una mano a la hora de renovarte"
* Con el paso del tiempo se fueron aumentando esas tareas extras.
La cosa terminó en dos etapas: en la primera exigí que se me reconociesen las horas extras y las tareas extras y tras protestas por parte del jefe y regañinas de los enlaces sindicales por no haberles informado en su momento (lo hice, pero no era la persona indicada) me recompensaron en parte por las tareas, los sofocos y el trabajo continuado.
La segunda etapa llegó un año más tarde cuando hubo cambios serios en la empresa y se despidió a un par de personas. Uno era el jefe, al que recompensaron y otra a la que no dieron un duro de más fui yo. Me despidieron de forma improcedente por X motivos absurdos todos ellos, pero que hicieron que me largase de la empresa y pillase una depresión tremenda.
Si hubiera dicho No en el primer momento me hubiera ahorrado muchas cosas, pero habría terminado de trabajar allí antes de los tres meses de prueba o al terminar el primer contrato de un año.
Parece mentira las ganas de comer mierda que teneis muchos... y la falta de amor propio... la ostia...