#148 Ahora se empieza a hablar claro !! me alegro.
Se acaban las superproducciones cinematograficas? y qué ...
las mitad de la musica comercial ? es que sobra la mitad y la otra mitad se venderá mejor.
La mitad de las superproducciones de videojuegos? pues juega al ajedrez por internet, con otros, no tu solo y a lo mejor hasta haces amigos. Que luego sales con el coche por la calle y te crees que estas todavia en el Need-of-Speed y quieres hacer 'drift' con el seatleontdi, y claro, no te sale.
Sobra la mitad de todo en estos tiempos, la mitad de las tiendas, de los restaurantes, de los bares, de los bancos, de las compañias aereas, de las aseguradoras, la mitad de los hoteles de 4 estrellas justitas que no se merecen más de 3.
Sobran la mitad... de los lobbies.
Cada dia que pasa nos crece una sensación ya crónica y permanente, ya asumida con resignación, de que nos estafan. Tan asumida que ya solo nos limitamos que nos estafen lo menos posible.
Algo empieza a cambiar de todo esto... y ha comenzado por la super-industria del ocio de lujo al que nos hicimos adictos y esclavos, condenados a pagar los créditos al consumo que nos sirvieron en bandeja de plata algunos años atrás.
El debate es inútil, no hace falta hacer nada ni salvar nada. Simplemente sobraba la mitad de todo esto.
Se acaban las superproducciones cinematograficas? y qué ...
las mitad de la musica comercial ? es que sobra la mitad y la otra mitad se venderá mejor.
La mitad de las superproducciones de videojuegos? pues juega al ajedrez por internet, con otros, no tu solo y a lo mejor hasta haces amigos. Que luego sales con el coche por la calle y te crees que estas todavia en el Need-of-Speed y quieres hacer 'drift' con el seatleontdi, y claro, no te sale.
Sobra la mitad de todo en estos tiempos, la mitad de las tiendas, de los restaurantes, de los bares, de los bancos, de las compañias aereas, de las aseguradoras, la mitad de los hoteles de 4 estrellas justitas que no se merecen más de 3.
Sobran la mitad... de los lobbies.
Cada dia que pasa nos crece una sensación ya crónica y permanente, ya asumida con resignación, de que nos estafan. Tan asumida que ya solo nos limitamos que nos estafen lo menos posible.
Algo empieza a cambiar de todo esto... y ha comenzado por la super-industria del ocio de lujo al que nos hicimos adictos y esclavos, condenados a pagar los créditos al consumo que nos sirvieron en bandeja de plata algunos años atrás.
El debate es inútil, no hace falta hacer nada ni salvar nada. Simplemente sobraba la mitad de todo esto.