Las discusiones sobre la moralidad de las descargas y las clásicas noticias de la SGAE son temas que pueden resultar cansinos, es comprensible.
Lo que no puede resultar cansino es que se atente contra nuestros derechos fundamentales. Que una comisión y no un juez pueda cerrar una web, porque atente contra algo tan subjetivo como la propiedad intelectual, y que nuestra única garantía sea que "sólo lo van a usar contra los malos", porque no es su papel decidir quién es "malo" y quién no. Para eso están los jueces.
Las discusiones sobre la moralidad de las descargas y las clásicas noticias de la SGAE son temas que pueden resultar cansinos, es comprensible.
Lo que no puede resultar cansino es que se atente contra nuestros derechos fundamentales. Que una comisión y no un juez pueda cerrar una web, porque atente contra algo tan subjetivo como la propiedad intelectual, y que nuestra única garantía sea que "sólo lo van a usar contra los malos", porque no es su papel decidir quién es "malo" y quién no. Para eso están los jueces.