#42#10#35 y #39 ¿De verdad os creéis que si el 80% de las y los españolas/es votáramos a cualquier formación política que no fuera ninguna de las consabidas habría cambios realmente esenciales en la gestión de éste país? No puede ser que aún seáis tan ingenuos!
La política parlamentaria es sólo el títere sonriente de los poderes que realmente manejan el cotarro y que no salen en la tele montando el show cada cuatro años. Están ahí desde hace mucho más tiempo (hablo de varias generaciones) cortando el bacalao y decidiendo cuánto cuesta qué según les convenga. Para poder librarnos de semejantes malas bestias, parásitos y psicópatas sociales sin escrúpulos, tendriamos que empezar por reubicar nuestra conciencia política y ser un poco más agudos en los análisis que hacemos, por no hablar de que -sobre todo- deberiamos modificar radicalmente nuestra forma de vida y estar realmente dispuestos a combatirlos. Votar a éste o a áquel o no votar en absoluto, no son más que rituales sin sentido que testifican lo realmente alejados de la decisión política que estamos hoy.
#44#42 La política parlamentaria es sólo el títere cuando quien gobierna está respaldado por un único partido político mayoritario, como es este caso, aún más en los casos que tiene mayoría absoluta. Porque entonces sí es cuando no hay separación de poderes.
Para que el parlamento pueda cumplir su función tiene que tener 350 voces que representen a todos los ciudadanos, a todos los colectivos, no solamente dos voces.
Las únicas formas de cambiar que se rían de los ciudadanos son la vía democrática o la vía revolucionaria, pero no quedarse en casa quejándose desde un sillón; o en la intimidad y en voz baja como en la época de Franco, para que no te oiga nadie.
La política parlamentaria es sólo el títere sonriente de los poderes que realmente manejan el cotarro y que no salen en la tele montando el show cada cuatro años. Están ahí desde hace mucho más tiempo (hablo de varias generaciones) cortando el bacalao y decidiendo cuánto cuesta qué según les convenga. Para poder librarnos de semejantes malas bestias, parásitos y psicópatas sociales sin escrúpulos, tendriamos que empezar por reubicar nuestra conciencia política y ser un poco más agudos en los análisis que hacemos, por no hablar de que -sobre todo- deberiamos modificar radicalmente nuestra forma de vida y estar realmente dispuestos a combatirlos. Votar a éste o a áquel o no votar en absoluto, no son más que rituales sin sentido que testifican lo realmente alejados de la decisión política que estamos hoy.