Todas sois lectoras

  1. #28   Creo que el supuesto problema sobre los géneros (que yo no veo como tal problema) hace referencia al plural exclusivamente, porque no veo que nadie se queje de que las palabras abstractas singulares (que pueden referir a hombres y mujeres) sean de género masculino o femenino (supongo que porque existe la humanidad, la ciudadanía, el poder, la autoridad, la libertad, la conciencia, la razón, la sabiduría, la necedad, el castigo, el premio, la falta, el error, la bondad, el beneficio, el peligro, la maldad... de todo en ambos géneros. Está muy repartido).
    La gente, las gentes, la persona, las personas, la cuadrilla, la congregación, la población, la masa, la ciudadanía... todo términos que refieren a un grupo humano, indiferentemente de que sean mujeres y hombres, hombres y mujeres, sólo mujeres o sólo hombres. ¿Si se dice "los médicos" es machismo y si se dice la profesión médica no es feminismo? La patria, la nación, la política, la religión, la informática... ¿son femeninos? Creo que el supuesto problema estriba en que en el paso del latín a los romances, el neutro desapareció casi totalmente (a excepción del rumano, que lo mantiene, en el resto de romances sólo quedan vestigios) y todas las palabras neutras se repartieron entre los géneros masculino y femenino. Si nos vamos al latín, la terminación neutra plural más generalizada (de una manera apabullante) era -A (nominativo plural de la primera -AE, de la segunda -A, de la tercera -A -IA...).
    No entiendo por qué los que hablan de discriminación en el caso de "los bomberos" no hablan de discriminación en el caso de "las personas".
    Personalmente creo que no tiene sentido reivindicar un neutro nuevo artificial, cuando la lengua tiene recursos históricos ya presentes. Dice Emilio Alonso Criado al respecto:
    "el español dispone, dentro de su estructura actual, de medios para encauzar las dos dominantes: 1. Indeterminación genérica en muchos participios de presente sustantivados o adjetivados (presidente, estudiante, amante, representante, etc.)*, en sustantivos y adjetivos en -ista (artista, dentista, futbolista, taxista, partidista, modernista, oportunista, etc.), en todos los adjetivos en -e (dulce, breve, célebre, etc.), y muchos en consonante (atroz, dócil, singular, capaz, etc.), y algunos en vocal -a, -i (idiota, cursi, etc.); 2. Omisión general de los sujetos pronominales de las formas verbales, que al no ser obligatoria, permite la mención del sujeto (él, ella), un tanto enfática, cuando interese destacarlo, opción imposible en lenguas donde el sujeto es obligatorio, como el francés, el inglés y el alemán; 3. Diferenciación basada en la alternancia general arriba mencionada (portugués / portuguesa, italiano / italiana) y en el uso abundante del artículo y otras unidades marcadas genéricamente como son todos los modificadores en función adjetiva."
    *Recuerdo en este punto que las terminaciones en -nte, -ntes no son masculinas sino que son propias del participio de presente, y como tal sin marca de género. El/la presidente es el/la que preside, el/la dependiente es el/la que depende, el/la residente el/la que reside...
    Vuelvo a repetir que convendría repasar las nociones de latín y de qué es el género y qué es el sexo. No todo es tan evidente en esta eterna discusión sobre el género y el sexo. El machismo no está en la lengua, está más arriba... en el cerebro.
    10  votos: 0   link
    el 23-05-2006 09:47 UTC por teo teo
     twitter  facebook  tuenti  
comentarios cerrados

menéame