No mucho, dice el editor en el Reino Unido de la revista Wired, Ben Hammersley, y ése fue el problema.
"Se podía ir y abrir estas tiendas y nadie asistía", dice.
"Tendrían entre 20 y 30 personas cuando se abrían y después nadie se molestaba en ir allí de nuevo. Es que no valía la pena el gasto", explica.
El "gastar" variaba de empresa a empresa. Un minorista como American Apparel podía gastar unos US$16.000 en diseñadores y en el espacio de almacenamiento de Linden Lab para construir una tienda virtual.
Entonces, ¿qué pasó?
No mucho, dice el editor en el Reino Unido de la revista Wired, Ben Hammersley, y ése fue el problema.
"Se podía ir y abrir estas tiendas y nadie asistía", dice.
"Tendrían entre 20 y 30 personas cuando se abrían y después nadie se molestaba en ir allí de nuevo. Es que no valía la pena el gasto", explica.
El "gastar" variaba de empresa a empresa. Un minorista como American Apparel podía gastar unos US$16.000 en diseñadores y en el espacio de almacenamiento de Linden Lab para construir una tienda virtual.