#32#21 Me encanta la arquitectura innovadora, pero es muy fácil innovar sáltandote las reglas. Es como si yo proyecto una cápsula de teletransporte, que gran idea, ¡eh! Súper revolucionario, rompiendo las reglas escritas, y a mí me cuesta 5 minutos desarrollar la idea, porque no me apoyo en nada realista. Un arquitecto debe saber si lo que hace es factible, lo que pasa es que muchas veces no le preocupa.
En muchos concursos se presentan proyectos preciosos, con estructuras rebuscadísimas y muy aparentes, definiendo poco o nada el proceso constructivo. Y a menudo ganan estas cosas tan visuales. Como luego la obra la va a construir otra empresa, se la suda al arquitecto que se tengan que romper los cuernos en hacerla real. Ejemplo famoso, el pabellón puente de la Expo de Zaragoza, de Zaha Hadid. Lo que ella presentó era poco más que unas acuarelas, siendo bruto, y después el trabajo que dió sacarlo adelante.
A todo esto, como nota, hacer un puente en España no es competencia de un arquitecto.