Jode más ir al cine y no poder ver la película porque alguien ha decidido que hablar, chillar, toquetear el móvil, comentar con la pareja la jugada, que el niño llore, no saber comer sin hacer ruido, etc., es normal.
Eso, en cambio, no intentarán eliminarlo, porque genera ingresos. Pero provoca que muchos no vayamos al cine.
Y es que el cine, a fin de cuentas, ¿a quién le importa?
Jode más ir al cine y no poder ver la película porque alguien ha decidido que hablar, chillar, toquetear el móvil, comentar con la pareja la jugada, que el niño llore, no saber comer sin hacer ruido, etc., es normal.
Eso, en cambio, no intentarán eliminarlo, porque genera ingresos. Pero provoca que muchos no vayamos al cine.
Y es que el cine, a fin de cuentas, ¿a quién le importa?