#9 Como muy bien dice #3, aparte de dar al traste con el comercio tradicional y nuestro, todas esas personas que han basado en las tiendas chinas el suministro de sus hogares contribuyen al trabajo en condiciones de explotación, en condiciones higiénico-sanitarias deficientes y sin derechos laborales (eso que algunos quisieran importar a occidente). Aparte de todo esto, los artículos son generalmente de una calidad realmente mala, y, en caso de alimentos o juguetes, pueden poner en peligro la integridad de las personas, al no adaptarse a la legislación europea.
La crisis es la crisis, pero deberíamos ser un poco más consecuentes y más solidarios con nuestro comercio de barrio, y no retroalimentar la precariedad con nuestros hábitos. Si lo que consumimos se va en fajos de billetes a China (¿nunca habéis visto a los chinos ingresar las cajas en el banco?) no deberemos extrañarnos de que la situación tarde y tarde en remontar para nosotros.
La crisis es la crisis, pero deberíamos ser un poco más consecuentes y más solidarios con nuestro comercio de barrio, y no retroalimentar la precariedad con nuestros hábitos. Si lo que consumimos se va en fajos de billetes a China (¿nunca habéis visto a los chinos ingresar las cajas en el banco?) no deberemos extrañarnos de que la situación tarde y tarde en remontar para nosotros.