#6 Yo creo que la virtud esta en dar en las dosis justas cariño, respeto y valores. El problema está en encontrar punto exacto. La cuestión es que no hay un número estipulado de veces que hay que regañar, o cuantas veces tienes que sentarte a hablar en serio de sus problemas o inquietudes. Eso depende de cada hijo.
En mi casa, mi madre siempre ha sido muy gruñona, y rara vez algun que otro cachetazo. Sin embargo, es la persona en la que siempre he podido confiar y a la que siempre le he podido contar mis cosas. Era firme con sus decisiones y las llevaba hasta "casi" el final. En esos momentos pensaba que mala que era, pero ahora me alegro de lo que hizo y como lo hizo. Simplemente eso, dar la cantidad justa de cariño (aunque de esto creo que nunca sobra), respeto y valores.
En mi casa, mi madre siempre ha sido muy gruñona, y rara vez algun que otro cachetazo. Sin embargo, es la persona en la que siempre he podido confiar y a la que siempre le he podido contar mis cosas. Era firme con sus decisiones y las llevaba hasta "casi" el final. En esos momentos pensaba que mala que era, pero ahora me alegro de lo que hizo y como lo hizo. Simplemente eso, dar la cantidad justa de cariño (aunque de esto creo que nunca sobra), respeto y valores.