#22 A este paso dentro de pocos años nos podemos encontrar con algo como esto:
"Los fabricantes de mobiliario urbano reclaman a los Ayuntamientos el pago de un canon porque los bienes que estos adquieren suelen instalarse en lugares públicos donde todo el mundo tiene acceso a ellos y puede utilizarlos sin que los fabricantes reciban compensación alguna a cambio.
El portavoz de una de las empresas, fabricante de bancos de hierro y madera, declaró que "nosotros se lo vendemos a los Ayuntamientos, así que son ellos y sólo ellos, los integrantes del Ayuntamiento, quienes tienen derecho a usarlos de forma privada, y no cualquier aprovechado del que nosotros no hemos cobrado nada. Esto nos provoca enormes pérdidas porque la gente ya no compra bancos; los Ayuntamientos los ceden gratuitamente y nostros no recibimos ningún tipo de compensación por este abuso. Nos sentimos discriminados, porque si eres músico y alguien compra una obra tuya y la reproduce en un local público donde otros que no han pagado puedan escucharla, al responsable del local se le cobra un canon bastante cuantioso en función del posible número de gente que podría escuchar tu obra gratuitamente. Así que nosotros exigimos el mismo trato y que se impoga un canon a todos los Ayuntamientos que permitan que se usen nuestras obras de forma gratuita en espacios públicos."
En este sentido, diversas fuentes parecen confirmar que un buen número de estos fabricantes, entre los que se encuentran desde fabricantes de papeleras a fabricantes de semáforos, han puesto en marcha una sociedad de gestión de sus obras. Entre los cometidos de ésta, estaría el de enviar inspectores cualificados a espacios públicos en los que pudiera haber instaladas obras de los miembros de la sociedad, para de este modo sancionar a los responsables de su colocación y exigir el pago de las oportunas compensaciones.
Los máximos responsables de esta nueva sociedad, los grandemente exitosos y conocidísimos dentro del mundo de la fabricación de los bancos, Teddy Banquista y Banconcín, que por mucho que se recaude nunca será suficiente para compensar a los fabricantes, y que todo lo recaudado será sin anímo de lucro y repartido de forma justa entre todos los miebros.
Por su parte, la Agrupación de Fundiciones y Escultores de Estatuas Ecuestres, AFEEE, comunicó que en estos momentos están desarrollando un innovador sistema denominado DRM, o Detecto Rostros Mirando, que instalado en sus obras permitirá calcular exactamente cuanta gente ha mirado a la estatua a lo largo del día y de este modo poder pasar al Ayuntamiento o Administración responsable la factura correspondiente en concepto de uso público de sus obras.
Según comenta uno de los ingenieros del proyecto DRM, el sistema será tan avanzado que podrá distinguir entre turistas que ilegalmente sacan fotos de las obras, gente meramente curiosa y personas que sólo miran de paso. De este modo será posible aplicar distintos precios. "Seremos justos. No queremos que se nos vea como avariciosos", añadió en nombre de AFEEE.
Lo que aún se desconoce es el lugar excato donde iría instalado el DRM, pero a este respecto se nos dijo que "no lo pondremos en los huevos del caballo porque ahí es donde más se mira y los piratas se darían cuenta enseguida y mirarían desde otro ángulo o de reojo para eludir el pago."
En general, entre los fabricantes de mobiliario urbano se respira un aire de optimismo y se espera que su duro trabajo se vea por fin recompensado de la forma que merecen. Y es que como ya demostrara la SGAE hace años, no es suficiente con vender el producto, hay que cobrar por él cada vez que se use, lo use quien lo use y donde se use. Es más, si el producto se usa por sí mismo sin la intervención de nadie, hasta en ese caso sería conveniente poder conrarle a alguien. Que menos.
...
Sí, lo que acabo de escribir absurdo.
Tan absurdo como todo lo que se propone (o impone) desde la SGAE y otras agrupaciones de listillos. Y ahí están...
"Los fabricantes de mobiliario urbano reclaman a los Ayuntamientos el pago de un canon porque los bienes que estos adquieren suelen instalarse en lugares públicos donde todo el mundo tiene acceso a ellos y puede utilizarlos sin que los fabricantes reciban compensación alguna a cambio.
El portavoz de una de las empresas, fabricante de bancos de hierro y madera, declaró que "nosotros se lo vendemos a los Ayuntamientos, así que son ellos y sólo ellos, los integrantes del Ayuntamiento, quienes tienen derecho a usarlos de forma privada, y no cualquier aprovechado del que nosotros no hemos cobrado nada. Esto nos provoca enormes pérdidas porque la gente ya no compra bancos; los Ayuntamientos los ceden gratuitamente y nostros no recibimos ningún tipo de compensación por este abuso. Nos sentimos discriminados, porque si eres músico y alguien compra una obra tuya y la reproduce en un local público donde otros que no han pagado puedan escucharla, al responsable del local se le cobra un canon bastante cuantioso en función del posible número de gente que podría escuchar tu obra gratuitamente. Así que nosotros exigimos el mismo trato y que se impoga un canon a todos los Ayuntamientos que permitan que se usen nuestras obras de forma gratuita en espacios públicos."
En este sentido, diversas fuentes parecen confirmar que un buen número de estos fabricantes, entre los que se encuentran desde fabricantes de papeleras a fabricantes de semáforos, han puesto en marcha una sociedad de gestión de sus obras. Entre los cometidos de ésta, estaría el de enviar inspectores cualificados a espacios públicos en los que pudiera haber instaladas obras de los miembros de la sociedad, para de este modo sancionar a los responsables de su colocación y exigir el pago de las oportunas compensaciones.
Los máximos responsables de esta nueva sociedad, los grandemente exitosos y conocidísimos dentro del mundo de la fabricación de los bancos, Teddy Banquista y Banconcín, que por mucho que se recaude nunca será suficiente para compensar a los fabricantes, y que todo lo recaudado será sin anímo de lucro y repartido de forma justa entre todos los miebros.
Por su parte, la Agrupación de Fundiciones y Escultores de Estatuas Ecuestres, AFEEE, comunicó que en estos momentos están desarrollando un innovador sistema denominado DRM, o Detecto Rostros Mirando, que instalado en sus obras permitirá calcular exactamente cuanta gente ha mirado a la estatua a lo largo del día y de este modo poder pasar al Ayuntamiento o Administración responsable la factura correspondiente en concepto de uso público de sus obras.
Según comenta uno de los ingenieros del proyecto DRM, el sistema será tan avanzado que podrá distinguir entre turistas que ilegalmente sacan fotos de las obras, gente meramente curiosa y personas que sólo miran de paso. De este modo será posible aplicar distintos precios. "Seremos justos. No queremos que se nos vea como avariciosos", añadió en nombre de AFEEE.
Lo que aún se desconoce es el lugar excato donde iría instalado el DRM, pero a este respecto se nos dijo que "no lo pondremos en los huevos del caballo porque ahí es donde más se mira y los piratas se darían cuenta enseguida y mirarían desde otro ángulo o de reojo para eludir el pago."
En general, entre los fabricantes de mobiliario urbano se respira un aire de optimismo y se espera que su duro trabajo se vea por fin recompensado de la forma que merecen. Y es que como ya demostrara la SGAE hace años, no es suficiente con vender el producto, hay que cobrar por él cada vez que se use, lo use quien lo use y donde se use. Es más, si el producto se usa por sí mismo sin la intervención de nadie, hasta en ese caso sería conveniente poder conrarle a alguien. Que menos.
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Sí, lo que acabo de escribir absurdo.
Tan absurdo como todo lo que se propone (o impone) desde la SGAE y otras agrupaciones de listillos. Y ahí están...