#19 No se puede hablar a la ligera y llamar "cobarde" a quien ha incendiado un bosque, el problema es mucho más complejo. Lo primero es distinguir entre el incendiario y el pirómano, al primero le mueve un incentivo económico o simplemente el hecho de hacer daño. Sin embargo el pirómano es una persona que padece un trastorno psicológico un trastorno de los impulsos como puede ser la cleptomanía o la ludopatía. El problema mayor para este tipo de enfermedades es que no existe tratamiento concreto por lo tanto difícilmente se cura.