#20 Parece que la gente no se da cuenta de que hoy en día el poder se reparte entre la política y las grandes empresas e instituciones financieras. No hay elección. Igual de encorbatados son los altos cargos en uno y otro sector. Igual de difícil es subir en uno y otro y la misma fracción de gente sin escrúpulos hay en uno y en otro: para llegar al poder hay que querer llegar al poder, en política, en la empresa, en la universidad y en la comunidad de vecinos, y eso define bastante el carácter de la gente que llega. Pero aún así, la política es necesaria.
Los liberales (económicos) creen que el sector privado es más "democrático", argumentando que el ciudadano, consumiendo selectivamente, pone y quita a directivos, hace crecer unas empresas y hunde otras. Yo no soy liberal, entre otras cosas porque no creo en la posibilidad de un mercado competitivo ideal, porque creo que la libertad y la vida tienen un alcance mucho mayor que el ámbito de las decisiones económicas, y porque creo que la mayor parte de las necesidades actuales de la sociedad necesitan respuestas colectivas y coordinadas. Y al no ser liberal, necesariamente tengo que apoyar las insituciones políticas ( también las de la sociedad civil, redes sociales, etc.) como único poder que puede contrarrestar el poder económico.
Leyendo menéame, cada vez tengo más claro que la política tiene los días contados. En unas décadas, a no ser que salgan 10 obamas por país, el desencanto por la política va a ser generalizado. Y el resultado de eso, si la política no se sustituye por otra forma de poder colectivo surgido de redes sociales, puede ser un berlusconismo internacional o un mundo organizado, ya abiertamente y sin cortapisas, desde el mundo empresarial y financiero.
Resumiendo, los políticos no son ni mejores ni peores que los directivos, pero la política sí es mejor, como sujeto de poder, que las empresas. Por eso yo la seguiré defendiendo y por eso Reverte en este artículo, aunque intenta ser un ácrata campechano, pone un ladrillo más en la construcción del discurso neoliberal.
Los liberales (económicos) creen que el sector privado es más "democrático", argumentando que el ciudadano, consumiendo selectivamente, pone y quita a directivos, hace crecer unas empresas y hunde otras. Yo no soy liberal, entre otras cosas porque no creo en la posibilidad de un mercado competitivo ideal, porque creo que la libertad y la vida tienen un alcance mucho mayor que el ámbito de las decisiones económicas, y porque creo que la mayor parte de las necesidades actuales de la sociedad necesitan respuestas colectivas y coordinadas. Y al no ser liberal, necesariamente tengo que apoyar las insituciones políticas ( también las de la sociedad civil, redes sociales, etc.) como único poder que puede contrarrestar el poder económico.
Leyendo menéame, cada vez tengo más claro que la política tiene los días contados. En unas décadas, a no ser que salgan 10 obamas por país, el desencanto por la política va a ser generalizado. Y el resultado de eso, si la política no se sustituye por otra forma de poder colectivo surgido de redes sociales, puede ser un berlusconismo internacional o un mundo organizado, ya abiertamente y sin cortapisas, desde el mundo empresarial y financiero.
Resumiendo, los políticos no son ni mejores ni peores que los directivos, pero la política sí es mejor, como sujeto de poder, que las empresas. Por eso yo la seguiré defendiendo y por eso Reverte en este artículo, aunque intenta ser un ácrata campechano, pone un ladrillo más en la construcción del discurso neoliberal.