#60 Indignante. Está claro que la profesionalización de los políticos hace que sencillamente se olviden de para qué están. Lo peor es que no se van de puntillas y con la cabeza gacha sino que bajan de palique, se paran en corrillos, se dan palmaditas en la espalda. En un colegio entre clase y clase hay más orden que en el Congreso. Y nos dirán que es que tienen mucho trabajo y que la vida de diputado es muy dura. Pues ustedes la han elegido. Habría que hacerles un examen después de cada pleno, y al que suspenda, multa.