#10#3 Efectivamente: en mi familia,en Madrid, hemos sufrido dolorosamente el clima de psicosis al que te refieres: mi madre, en coma irreversible en el hospital, tuvo una larga agonía sin que el equipo médico que la atendía se atreviese a aplicar más que los "paños calientes" de una terapia conservadora. Cuando caí en la cuenta de lo que estaba pasando (yo confiaba, como siempre he hecho, en ellos) y los amenacé con denunciarlos por mala praxis o denegación de auxilio, o lo que fuese, fue cuando cambiaron por completo el tratamiento y en pocas horas, y plácidamente mi madre pudo descansar en paz.
Mi sensación era de que los médicos estaban amedrentados: temían, por un lado que se les acusase de Mengueles, pero también temían que yo les denunciase por todo lo contrario.
Ese Lamela, degenerado h. d p., capaz de rentabilizar politicamente el sufrimiento de los moribundos, merece, según mi criterio, que todo el peso de la ley humana caiga sobre él. Y si hubiese ley divina, que lo dudo, que el final de su vida estuviese en manos de gente con los criterios que el ha usado para beneficio propio y dolor de miles de personas: enfermos y familiares.
Mi sensación era de que los médicos estaban amedrentados: temían, por un lado que se les acusase de Mengueles, pero también temían que yo les denunciase por todo lo contrario.
Ese Lamela, degenerado h. d p., capaz de rentabilizar politicamente el sufrimiento de los moribundos, merece, según mi criterio, que todo el peso de la ley humana caiga sobre él. Y si hubiese ley divina, que lo dudo, que el final de su vida estuviese en manos de gente con los criterios que el ha usado para beneficio propio y dolor de miles de personas: enfermos y familiares.
Mil veces maldito sea.