#4 Al fin y al cabo, las concesionarias de los transportes públicos urbanos son empresas privadas y ellas sabrán si les conviene ganar el dinero d esa publicidad o prefieren no hacerlo. Pero vamos, cada uno lleva su negocio como quiere. Seguro que si ponen publicidad contra el aborto o contra los preservativos, eso pasa de ser libertad de expresión a ser represión ultrareligiosa.