Sesenta profesores de de la Universidad de Zaragoza presentan un manifiesto contra el Plan Bolonia

  1. #42   #39 El hecho de que la asistencia a clase sea obligatoria de forma estatutaria significa que, si en las normas de una asignatura no se explicita lo contrario, tú estás obligado a ir a clase. Por tanto, ante un suspenso por falta a clase, siempre que la asistencia haya sido controlada, no tendrías nada en que ampararte. Y eso es hoy en día, sin reforma de ninguna clase. Los profesores lo saben y la mayoría no lo aplican. Podrás comprobar que a la mayoría de profesores, sean mejores o peores enseñando, les sigue interesando que aprendáis más que seguir las normas al pie de la letra.

    Con o sin reforma, los profesores seguiremos obligados a poner unas normas públicas de evaluación antes de que los estudiantes se matriculen a la asignatura. Una vez comienza el curso, esas son las normas y hay que atenerse a ellas. Eso va a seguir siendo igual, porque es un funcionamiento lógico y adecuado. Es apropiado que conozcas las normas por las que se te va a evaluar antes de empezar para que puedas hablar con los profesores y planificarte adecuadamente.

    Por supuesto, como todo, la libertad de cátedra tiene sus límites. Las normas de evaluación de una asignatura son como cualquier contrato, y las cláusulas abusivas son denunciables. Los estudiantes siempre están en derecho de reclamar al defensor universitario, y el profesor siempre tiene que rendir cuentas ante los organismos (su departamento, su facultad/escuela y las agencias de gestión de la calidad).

    En el proceso de Bolonia, como he comentado arriba, se sugiere el uso de nuevas metodologías de evaluación, pero no se impone. No se puede imponer a un profesor una metodología concreta, puesto que va contra la libertad de cátedra. Lo que si es cierto es que hay un cierto sentir de que las metodologías deben cambiar para que la calidad de la enseñanza mejore. En mi caso concreto, soy partidario de metodologías centradas en el trabajo del estudiante y no en las lecciones magistrales del profesor. También creo que los exámenes convencionales son una forma muy injusta de evaluar. Lo he creído así cuando era estudiante y lo sigo creyendo ahora.

    Para tu tranquilidad, te diré lo siguiente. Supongamos que mañana fueras estudiante mío y ya estuviera implantada la reforma. Supongamos también que trabajases a jornada completa fuera de la universidad y no pudieras asistir a clase. Si a principio de curso vienes a mi despacho y me expones la situación, yo negociaría contigo la mejor alternativa que garantizase que aprendas los conocimientos de la asignatura, y que puedas hacerlo con seguimiento pero sin asistencia. Esto lo he hecho ya en muchos casos con estudiantes que así me lo han planteado, y siempre hemos buscado una fórmula adecuada al caso de cada cual. Formas de aprender hay infinitas y lo que cuenta al final es que aprendas, no la metodología que se siga para ello. El único problema es que yo, como profesor, tengo que tener algún mecanismo para validar que efectivamente has aprendido.

    La inmensa mayoría de profesores que conozco están igualmente dispuestos a negociar fórmulas alternativas con los estudiantes si realmente hay una necesidad y los estudiantes muestran interés. No creo que ningún proceso educativo de reforma cambie eso y, desde luego, estaría en contra de cualquier proceso que nos obligara a hacer las cosas de una forma única sin poder tratar así los casos particulares. Sin embargo, el espíritu de Bolonia es precisamente el contrario. Uno de sus pilares es que la atención a los estudiantes sea más personalizada, por lo que sería una contradicción que no pudiéramos seguir tratando igual a los estudiantes.
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    el 29-03-2009 11:16 UTC por lronaldo lronaldo
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