#25 En todo caso, el motivo de que los zapateros, metálicos o bichos, floten en el agua es la tensión superficial. Caricaturizando un poco, las moléculas más superficiales no tienen nada encima que las atraiga, ni a quién atraer, y eso crea una especie de "costra" resistente, sobre la que puede asentarse un pequeño objeto más denso, como una cuchilla de afeitar o un insecto. Basta empujar un poquito para que el objeto atraviese esa delgada costra, y... ¡el zapatero se hunde!