El Peak Oil es un hecho. Ahora, cuando un fulano da una cifra concreta, no queda otra cosa que reírse: es una nueva versión de los que pronostican el Día del Juicio Final. Sólo unas pocas personas en el mundo tienen una idea de cuantas reservas quedan en su territorio. Y se lo callan por la cuenta que les trae, así que nadie sabe lo del vecino.
Todo son especulaciones, aunque lo que está claro es que el petróleo no es infinito.
El Peak Oil es un hecho. Ahora, cuando un fulano da una cifra concreta, no queda otra cosa que reírse: es una nueva versión de los que pronostican el Día del Juicio Final. Sólo unas pocas personas en el mundo tienen una idea de cuantas reservas quedan en su territorio. Y se lo callan por la cuenta que les trae, así que nadie sabe lo del vecino.
Todo son especulaciones, aunque lo que está claro es que el petróleo no es infinito.