#42#35: no creo en la regularización natural del sector y menos en un país como éste en el que a cualquier espabilao que se apropia del trabajo de los demás (y no sólo del intelectual) se le ve como a un respetable industrial y a los otros como a miserables currantes.
Por supuesto que hoy en día se puede montar un estudio profesional con un presupuesto muy inferior al de hace sólo algunos años, los instrumentos y efectos virtuales han sido una bendición para los que hacemos música. Sin embargo, el factor más importante sigue siendo el humano. Pretender que con un buen estudio se hace una buena grabación es como pretender que con una buena guitarra uno ya es un buen guitarrista. Cuando desaparezcan "estas" discográficas, los músicos seguirán queriendo grabar buenos discos y los melómanos seguirán demandándolos y entonces se repetirá la vieja historia de que los que graban irán adquiriendo progresivamente mayores derechos sobre una obra que no es suya.
Resumiendo, es necesario regular legalmente el sector y defender los derechos de cada uno de los implicados. Ni todos los músicos realizan conciertos ni todos los profesionales necesarios para que la música llegue a todos son músicos y, sobre todo, ni unos ni otros son voluntarios. Es necesario que el sector se regule de modo que beneficie a todos y, sobre todo, al consumidor sin pisotear su derecho a acceder a la cultura.
Por supuesto que hoy en día se puede montar un estudio profesional con un presupuesto muy inferior al de hace sólo algunos años, los instrumentos y efectos virtuales han sido una bendición para los que hacemos música. Sin embargo, el factor más importante sigue siendo el humano. Pretender que con un buen estudio se hace una buena grabación es como pretender que con una buena guitarra uno ya es un buen guitarrista. Cuando desaparezcan "estas" discográficas, los músicos seguirán queriendo grabar buenos discos y los melómanos seguirán demandándolos y entonces se repetirá la vieja historia de que los que graban irán adquiriendo progresivamente mayores derechos sobre una obra que no es suya.
Resumiendo, es necesario regular legalmente el sector y defender los derechos de cada uno de los implicados. Ni todos los músicos realizan conciertos ni todos los profesionales necesarios para que la música llegue a todos son músicos y, sobre todo, ni unos ni otros son voluntarios. Es necesario que el sector se regule de modo que beneficie a todos y, sobre todo, al consumidor sin pisotear su derecho a acceder a la cultura.