#2 "Dos millones de artistas en los censos del Ministerio de Trabajo: tres veces más que policías. Es la excepción cultural, pero norteamericana: Francia, con subvenciones e intermitentes del espectáculo, sólo cuenta 180.000 artistas. ¿Financiación privada contra dinero público? Más bien, matices: "La cultura norteamericana es un movimiento global y complejo, más público de lo que se cree y menos regido por el dinero de lo que se afirma". Es una de las mil sorpresas del trabajo de campo de un sociólogo francés, Frédéric Martel, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París, cuyo De la culture en Amérique (Gallimard) describe "un mundo en perpetua mutación y modernización, alimento de una vida cultural profundamente democrática".
"En el mundo de la materia gris que es el siglo XXI - comenta el geólogo y ex ministro francés Claude Allégre- la cultura será tan importante como la innovación tecnológica. Discos, libros, películas, internet serán los vectores. Y sus contenidos conformarán las mentalidades y por tanto la sociedad. La lectura del ensayo de Martel resulta esencial para comprender los mecanismos del magisterio creciente que ejerce la cultura norteamericana sobre el mundo".
Martel explica en efecto que Estados Unidos produce actualmente más cultura que Europa. Y no sólo por razones comerciales.
"Hay una continuidad entre la actividad cultural de las universidades, de las instituciones sin fines lucrativos y el sector comercial". Esa diversidad cultural que Francia reivindica frente a la OMC (Organización Mundial del Comercio) es una realidad en Estados Unidos. El resultado "de una encarnizada competición en el sector sin fines lucrativos".
La explicación de Allégre: "A los pesados ministerios europeos de cultura, dispensadores de subvenciones tantas veces arbitrarias, se opone la política norteamericana de masivas excepciones fiscales, que da la palabra a los actores del terreno y a su emulación". Martel compara los datos del país en el que "el Ministerio de Cultura no está en ninguna parte y la cultura en todas partes" con el suyo. EE. UU. cuenta con una biblioteca por cada 2.500 habitantes frente a una por cada 14.586 en Francia; con un museo por cada 17.143 norteamericanos frente a uno por cada 52.500 galos, y un cine por cada 7.722 frente a uno por cada 11.725."
"En el mundo de la materia gris que es el siglo XXI - comenta el geólogo y ex ministro francés Claude Allégre- la cultura será tan importante como la innovación tecnológica. Discos, libros, películas, internet serán los vectores. Y sus contenidos conformarán las mentalidades y por tanto la sociedad. La lectura del ensayo de Martel resulta esencial para comprender los mecanismos del magisterio creciente que ejerce la cultura norteamericana sobre el mundo".
Martel explica en efecto que Estados Unidos produce actualmente más cultura que Europa. Y no sólo por razones comerciales.
"Hay una continuidad entre la actividad cultural de las universidades, de las instituciones sin fines lucrativos y el sector comercial". Esa diversidad cultural que Francia reivindica frente a la OMC (Organización Mundial del Comercio) es una realidad en Estados Unidos. El resultado "de una encarnizada competición en el sector sin fines lucrativos".
La explicación de Allégre: "A los pesados ministerios europeos de cultura, dispensadores de subvenciones tantas veces arbitrarias, se opone la política norteamericana de masivas excepciones fiscales, que da la palabra a los actores del terreno y a su emulación". Martel compara los datos del país en el que "el Ministerio de Cultura no está en ninguna parte y la cultura en todas partes" con el suyo. EE. UU. cuenta con una biblioteca por cada 2.500 habitantes frente a una por cada 14.586 en Francia; con un museo por cada 17.143 norteamericanos frente a uno por cada 52.500 galos, y un cine por cada 7.722 frente a uno por cada 11.725."