Razones para cumplir los límites de velocidad (y para no subirlos)

  1. #22   Precisamente el otro día estuve charlando con un perito de automoción sobre este tema. Al caso, es que es el 3% el porcentaje de accidentes relacionados con el exceso de velocidad. Pero el gran problema no es la velocidad: es ir haciendo el idiota. Se puede ir haciendo el idiota a 160 o a 50 por autopista, depende más de la pericia y la sensatez del conductor que de la velocidad. E hicimos una prueba: Un audi 3 a 100 KM frenando en seco no tarda ni 7 metros en frenar. Claro que para esto están los cinturones de seguridad, y como la mitad de los conductores son gilipollas pues no lo llevan puestos y por eso la gente la casca. Es así de sencillo.
    Todo esto por supuesto quitando el tema de las autopistas actuales: Cualquier autopista o incluso autovía debidamente señalizada permite ir a una velocidad de 140~160 km/h fácilmente, si acaso a 100 en las curvas. ¿El problema? Que hagas el idiota, adelantes cuando no debes, bebas o no te pongas el cinturón. Sí, se gasta más, pero eso es problema de cada uno, para eso se pagan impuestos con la gasolina, con los CV del coche, etc. (Y ahora por tener un coche que contamine también)
    ¿Y por qué está el límite absurdamente bajo en según que sitios? Pues por lo mismo que existen leyes ambiguas o interpretables: Para poder coger a quien quieran sin tener que dar explicaciones: Un tío va haciendo el gilipollas a una velocidad no muy elevada, pero suficiente para poder trincarlo, por ejemplo.
    Eso sí, todo hay que decirlo: En Alemania y Francia es falso que haya menos accidentes: Hay más, pero la mortalidad es infinitamente menor que en España, por la calidad de las carreteras, por su servicio sanitario y por algunas razones más.

    PD: A mi coche (que ni es mío, está usufracturado) no lo pongo a más de 120 por que tiembla tanto que parece que se va a desmontar.
    16  votos: 1   link
    el 23-12-2006 14:23 UTC por --4337-- --4337--
     twitter  facebook  tuenti  
comentarios cerrados

menéame