#30#1 Tiene parte de razón. Estoy seguro de que hasta un niño de 5 años sabe que el tabaco es nocivo para su salud. Y sin embargo, la gente que fuma asume que morirá, probablemente, por fumar ("de algo hay que morir", dicen) o no piensan que vaya a pasarles a ellos.
La gente empieza a fumar por hacerse "el guay". Y eso te pasa factura. Eso es falta de personalidad y es querer parecerse a los demás. Son borregos, con todos mis respetos, que solo pretenden seguir al jefe de la manada. Es casi más triste desde el punto de vista psicológico: gente anulada que solo cuenta con la influencia del más espabilado del grupo. Ante eso hay que educar a la gente para que sean independientes, que no quieran parecerse a nadie. Solo a ellos mismos. Así iría mejor, supongo.
Por otra parte, no todos los fumadores son diabólicos (no creo que lo sea ninguno), pero en mi opinión el hecho de fumar y de tener una insaciable necesidad de hacerlo convierte a los fumadores, en muchos casos, en seres egoístas que solo miran por calmar el "mono" de un cigarro. Yo comprendo que tengan esa necesidad que una multinacional les ha creado en su cerebro, pero tienen que pensar que los que convivimos con ellos no tenemos la culpa de sus problemas. Si fumas asúmelo, pero no nos hagas a los demás tragarnos nuestro humo. El fumar o no fumar es cuestión de una elección: unos eligen hacerlo y otros eligen no hacerlo. En este momento de la historia en el que nadie quiere que se le imponga nada, los fumadores deberían pensar que a los no fumadores no nos apetece que nos "impongan" la "obligación" de tragarnos su humo.
Y la Ley Antitabaco de España ha ayudado mucho a que esto cambie, al restringir los lugares donde se puede consumir tabaco. Sin embargo, es una Ley bastante débil y que no cuenta con recursos y una conciencia social sólida que haga que se cumpla. Es triste ver a gente fumar delante de los carteles que prohiben hacerlo (verídico, id a algunas facultades de la Complutense de Madrid). Eso es falta de respeto y educación; falta de un mínimo de solidaridad con los demás.
Los fumadores tienen mala imagen. Y el problema es que pagan todos por culpa de, espero, unos pocos. Me gustaría pensar que no todos son tan insolidarios de hacer ese tipo de cosas. Pero, por desgracia, muchos tenemos que aguantar malas contestaciones cuando defendemos nuestros derechos ("pues te vas" o "abre la ventana").
El que quiera fumar que fume. Es legal, está permitido y es su salud. Pero, por favor, no nos hagáis tragarnos vuestro humo. Respetad las normas y seréis respetados. Solo pedimos eso, no que dejéis de fumar
La gente empieza a fumar por hacerse "el guay". Y eso te pasa factura. Eso es falta de personalidad y es querer parecerse a los demás. Son borregos, con todos mis respetos, que solo pretenden seguir al jefe de la manada. Es casi más triste desde el punto de vista psicológico: gente anulada que solo cuenta con la influencia del más espabilado del grupo. Ante eso hay que educar a la gente para que sean independientes, que no quieran parecerse a nadie. Solo a ellos mismos. Así iría mejor, supongo.
Por otra parte, no todos los fumadores son diabólicos (no creo que lo sea ninguno), pero en mi opinión el hecho de fumar y de tener una insaciable necesidad de hacerlo convierte a los fumadores, en muchos casos, en seres egoístas que solo miran por calmar el "mono" de un cigarro. Yo comprendo que tengan esa necesidad que una multinacional les ha creado en su cerebro, pero tienen que pensar que los que convivimos con ellos no tenemos la culpa de sus problemas. Si fumas asúmelo, pero no nos hagas a los demás tragarnos nuestro humo. El fumar o no fumar es cuestión de una elección: unos eligen hacerlo y otros eligen no hacerlo. En este momento de la historia en el que nadie quiere que se le imponga nada, los fumadores deberían pensar que a los no fumadores no nos apetece que nos "impongan" la "obligación" de tragarnos su humo.
Y la Ley Antitabaco de España ha ayudado mucho a que esto cambie, al restringir los lugares donde se puede consumir tabaco. Sin embargo, es una Ley bastante débil y que no cuenta con recursos y una conciencia social sólida que haga que se cumpla. Es triste ver a gente fumar delante de los carteles que prohiben hacerlo (verídico, id a algunas facultades de la Complutense de Madrid). Eso es falta de respeto y educación; falta de un mínimo de solidaridad con los demás.
Los fumadores tienen mala imagen. Y el problema es que pagan todos por culpa de, espero, unos pocos. Me gustaría pensar que no todos son tan insolidarios de hacer ese tipo de cosas. Pero, por desgracia, muchos tenemos que aguantar malas contestaciones cuando defendemos nuestros derechos ("pues te vas" o "abre la ventana").
El que quiera fumar que fume. Es legal, está permitido y es su salud. Pero, por favor, no nos hagáis tragarnos vuestro humo. Respetad las normas y seréis respetados. Solo pedimos eso, no que dejéis de fumar