#81 El problema, EMHO, no es que estos cómics salgan de un grupo fundamentalista cristiano, y que la mayoría de los cristianos no están de acuerdo con estas posturas extremas. El problema principal es que cada vez aparecen más grupos fundamentalistas de este tipo.
Los no fundamentalistas hablan de amor, pero ese amor ¿está basado en el respeto? ¿No lo está más bien en la compasión? Porque en el fondo fundamentalistas y no fundamentalistas comparten las mismas creencias de fondo, y la diferencia es que los primeros intentan vencer por la fuerza y los segundos convencer con «la razón». Pero en los dos casos no se respeta, sino que de una forma u otra se intenta evangelizar a los que no creen en sus ideas.
Este hecho, y el apuntado arriba de que cada vez aparecen más grupos cristianos radicalizados, me hace pensar si el cristianismo no está sufriendo una «talibanización» lenta pero constante, similar a la que le ocurrió al islamismo en su día, que puede llevar no a la desaparición del cristianismo, sino a la desaparición de los estados laicos que conocemos hoy en día para sustituirlos con regímenes políticos ultraconservadores.
Y es el miedo a esta última posibilidad la que hace que se critique tanto a la religión, como muchos creyentes denuncian. Tal vez a los creyentes hay que recordaros una frase de Jesucristo que, sí, también viene en vuestros libros sagrados: «no juzguéis y no seréis juzgados.» Creed lo que queráis, que tenéis libertad para ello, pero no intentéis imponer ni convencer de vuestras creencias al resto de las personas. Y veréis que pronto desaparecen las críticas.
Los no fundamentalistas hablan de amor, pero ese amor ¿está basado en el respeto? ¿No lo está más bien en la compasión? Porque en el fondo fundamentalistas y no fundamentalistas comparten las mismas creencias de fondo, y la diferencia es que los primeros intentan vencer por la fuerza y los segundos convencer con «la razón». Pero en los dos casos no se respeta, sino que de una forma u otra se intenta evangelizar a los que no creen en sus ideas.
Este hecho, y el apuntado arriba de que cada vez aparecen más grupos cristianos radicalizados, me hace pensar si el cristianismo no está sufriendo una «talibanización» lenta pero constante, similar a la que le ocurrió al islamismo en su día, que puede llevar no a la desaparición del cristianismo, sino a la desaparición de los estados laicos que conocemos hoy en día para sustituirlos con regímenes políticos ultraconservadores.
Y es el miedo a esta última posibilidad la que hace que se critique tanto a la religión, como muchos creyentes denuncian. Tal vez a los creyentes hay que recordaros una frase de Jesucristo que, sí, también viene en vuestros libros sagrados: «no juzguéis y no seréis juzgados.» Creed lo que queráis, que tenéis libertad para ello, pero no intentéis imponer ni convencer de vuestras creencias al resto de las personas. Y veréis que pronto desaparecen las críticas.