Yo disfruto muchísimo más comiendo un centollo o una langosta que viendo una corrida (que me la sudan). Y eso que para que estén ricos-ricos hay que; sacarlos del mar (su hábitat), transportarlos vivos hasta la plaza, llevarlos a casa y, antes de que acaben de morirse, meterlos vivos en agua hirviendo. ¡Y no hablemos de un rico paté! De esos que se consiguen atiborrando al pato hasta que muere de cirrosis. ¿Soy un sádico asesino?
Creo que en este tema despierta demasiadas pasiones entre los taurinos y los antitaurino y nunca se pondrán de acuerdo entre tanta hipocresía común a ambos bandos.
Yo disfruto muchísimo más comiendo un centollo o una langosta que viendo una corrida (que me la sudan). Y eso que para que estén ricos-ricos hay que; sacarlos del mar (su hábitat), transportarlos vivos hasta la plaza, llevarlos a casa y, antes de que acaben de morirse, meterlos vivos en agua hirviendo. ¡Y no hablemos de un rico paté! De esos que se consiguen atiborrando al pato hasta que muere de cirrosis. ¿Soy un sádico asesino?
Creo que en este tema despierta demasiadas pasiones entre los taurinos y los antitaurino y nunca se pondrán de acuerdo entre tanta hipocresía común a ambos bandos.