#205 Soy andaluz y en las costumbres de Castilla-León, por poner un ejemplo, no me identifico nada. Pero bueno estamos dentro de la misma frontera y eso no me quita el sueño y no me supone un cortocircuito mental. No entiendo que, en el siglo que estamos, lleguemos a matarnos por estas cosas.
Ser español, francés o coreano es un estado, no un sentimiento. Los sentimientos se tienen por sitios concretos (mentiría si digo que siento lo mismo por Cádiz que por Almería, porque nunca he estado en Almería) pero no por fronteras. El amor por las fronteras es el nacionalismo.
Si me he alegrado por el triunfo de la selección es porque me siento más representado por la selección española que por la alemana. Y si fuera por comunidades autonomas apoyaría la de Andalucía, porque me sentiría mejor representado. Y si fuera por ciudades apoyaría a Sevilla, porque me sentiría más representado aún... y así podríamos llegar hasta mi barrio.
Es cuestión de representación. Si un vasco se siente más representado por Rusia que por España, no tiene un problema de representación, tiene un problema de Odio. Y vivir con un problema de odio cegador debe ser chunguísimo.
Ser español, francés o coreano es un estado, no un sentimiento. Los sentimientos se tienen por sitios concretos (mentiría si digo que siento lo mismo por Cádiz que por Almería, porque nunca he estado en Almería) pero no por fronteras. El amor por las fronteras es el nacionalismo.
Si me he alegrado por el triunfo de la selección es porque me siento más representado por la selección española que por la alemana. Y si fuera por comunidades autonomas apoyaría la de Andalucía, porque me sentiría mejor representado. Y si fuera por ciudades apoyaría a Sevilla, porque me sentiría más representado aún... y así podríamos llegar hasta mi barrio.
Es cuestión de representación. Si un vasco se siente más representado por Rusia que por España, no tiene un problema de representación, tiene un problema de Odio. Y vivir con un problema de odio cegador debe ser chunguísimo.