#37 He estado viendo detenidamente las viñetas que no son del gusto de esos foristas de Hazteoir y tengo que decir que Ibáñez denigra a los católicos en las tres.
Una monja que observa excitada un kamasutra, un sacerdote comiendo opulentamente mientras hace gala de su ministerio y un Papa mandando incinerar a unos homosexuales escondidos bajo su sotana, mientras un afeminado sacerdote le dice que no es para tanto... No son los clásicos y disparatados gags de Ibáñez, sino que tienen un indudable contenido ideológico o moral y una intencionalidad de escarnio.
No son propias de un cómic infantil sino de una revista satírica como El Jueves, y lo menos que merecemos los consumidores es que no se nos engañe.
Allá donde empieza el derecho constitucional de los padres a dar la formación moral o religiosa que estimen oportuna para sus hijos menores (artículo 14 de la Constitución), termina la libertad de un artista o su editorial para vender como literatura infantil, unas viñetas que ofrecen una imagen insultante de dicha formación religiosa o moral.
El gran Ibáñez, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar a varias generaciones, conoce perfectamente el límite entre la broma y el insulto. Nunca ha habido problema en que personas religiosas aparezcan en sus bienintencionados y disparatados gags visuales, pero las viñetas citadas tienen una clara intencionalidad: ofrecer una imagen de los católicos como la de unos hipócritas, cosa que a algunos les parecerá verdad, a otros no, pero no es propio de un libro infantil.
Ante un insulto, los católicos están en su derecho de defenderse como cualquier hijo de vecino, y más aún defender la educación de sus hijos y también defenderse frente al engaño de un cómic que se vende como infantil, pero de contenidos claramente malintencionados contra su colectivo.
Una monja que observa excitada un kamasutra, un sacerdote comiendo opulentamente mientras hace gala de su ministerio y un Papa mandando incinerar a unos homosexuales escondidos bajo su sotana, mientras un afeminado sacerdote le dice que no es para tanto... No son los clásicos y disparatados gags de Ibáñez, sino que tienen un indudable contenido ideológico o moral y una intencionalidad de escarnio.
No son propias de un cómic infantil sino de una revista satírica como El Jueves, y lo menos que merecemos los consumidores es que no se nos engañe.
Allá donde empieza el derecho constitucional de los padres a dar la formación moral o religiosa que estimen oportuna para sus hijos menores (artículo 14 de la Constitución), termina la libertad de un artista o su editorial para vender como literatura infantil, unas viñetas que ofrecen una imagen insultante de dicha formación religiosa o moral.
El gran Ibáñez, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar a varias generaciones, conoce perfectamente el límite entre la broma y el insulto. Nunca ha habido problema en que personas religiosas aparezcan en sus bienintencionados y disparatados gags visuales, pero las viñetas citadas tienen una clara intencionalidad: ofrecer una imagen de los católicos como la de unos hipócritas, cosa que a algunos les parecerá verdad, a otros no, pero no es propio de un libro infantil.
Ante un insulto, los católicos están en su derecho de defenderse como cualquier hijo de vecino, y más aún defender la educación de sus hijos y también defenderse frente al engaño de un cómic que se vende como infantil, pero de contenidos claramente malintencionados contra su colectivo.
Saludos.