#8 Ya le voy a agarrando el gusto a esto... #5 : el punto es que, justamente como dice el copete de la noticia, el metal no huele; ningún metal, ni los "pesados", ni los ligeros, ni los ultraligeros. Y por una sencilla razón, su estructura química: los metales se agrupan en rígidas y estrechas "capas" de átomos (de allí su alta densidad) sin formar moléculas, y lo que nosotros olemos son moléculas, no átomos... de hecho, moléculas bastante complejas, las famosas "aromáticas"; y volatilizar un metal -cosa complicada aunque no imposible- es lo mismo, porque siguen siendo átomos.
Lo que sí olemos, tal como explica este tal Dietmar Glindemann en la nota de Nature, son las impurezas (aldeídos y cetonas, por ejemplo) que están presentes en los metales, lo que explica porqué algunos metales desprenden olores al ser calentados. O incluso cuando estas impurezas reaccionan con los ácidos presentes en el sudor de la piel y se forma más quilombo todavía, pero el metal propiamente dicho, ni se entera.
Je.. la nota es muy interesante, jamás me había preguntado porqué "olían" los metales, cuando era obvio que no son moléculas aromáticas... si no metales Locuras de la química.
Lo que sí olemos, tal como explica este tal Dietmar Glindemann en la nota de Nature, son las impurezas (aldeídos y cetonas, por ejemplo) que están presentes en los metales, lo que explica porqué algunos metales desprenden olores al ser calentados. O incluso cuando estas impurezas reaccionan con los ácidos presentes en el sudor de la piel y se forma más quilombo todavía, pero el metal propiamente dicho, ni se entera.
Je.. la nota es muy interesante, jamás me había preguntado porqué "olían" los metales, cuando era obvio que no son moléculas aromáticas... si no metales