#18 Parece que esto es todo lo contrario al síndrome de Stendhal que se ha mencionado en otro comentario. En vez de quedarse sublimado por la belleza, se marean por la discrepancias que hay entre lo que esperaban y lo que es la ciudad. Seguro que sólo les pasa a los japoneses, seguro que no han oído lo de que París bien vale una misa...