1. Instalé Ubuntu en mi Pentium IV (si tenéis pruebas de que no es cierto, aportadlas).
2. Lo tuve que desinstalar (ídem).
3. No me reconoció la tarjeta de red (ídem)...
3.1 ...que me había enviado Timofonica (ídem).
Y después de eso doy mi opinión, que está claro que no coincide con la de la mayoría, pero estamos en DEMOCRACIA y puedo tener la opinión que me dé la gana, sea errónea o correcta.
El SO me lo bajé desde la página de Ubuntu hace un par de meses, cuando lo instalé. No soy muy inteligente, pero sé que si en la página de Ubuntu hay un enlace para descargar Ubuntu, la imagen que grabo es de Ubuntu y no de otra distro.
Mi tarjeta funciona bajo Windows. La he estado usando hace dos minutos (ahora estoy en otro ordenador, con Mac OS). Instalo Windows y no tengo que hacer NADA, reconoce la tarjeta de red y se conecta automáticamente a Internet. Eso es un funcionamiento ideal, no que tenga que hacer mil historias para conectarme, como me estás sugiriendo que sería lo normal.
Pero pongamos que esté equivocado. Que hubiera hecho algo mal. Que no me doy cuenta y que por lo tanto mi comentario es erróneo. ¿La gente que se equivoca no tiene derecho a la libertad de expresión? Para muchos de los que se pasan por aquí, está clarísimo: NO.
Pues muy bien, como con Franco, muchos están cómodos con que se censuren las opiniones que no dicen lo que a uno le gustaría escuchar. Solo hay una verdad cierta (en este caso, que Ubuntu es el mejor SO del mundo mundial), y el que opine lo contrario, es un loco cuyas opiniones son peligrosas para la sociedad, y hay que taparle la boca.
Ahora venga, a censurar este comentario, pero el que vote negativo que sea un poquito (sólo un poquito) valiente y diga una razón por la que este comentario deba estar censurado. Equivocarse no es un motivo para censurar. Equivocarse es un derecho.
1. Instalé Ubuntu en mi Pentium IV (si tenéis pruebas de que no es cierto, aportadlas).
2. Lo tuve que desinstalar (ídem).
3. No me reconoció la tarjeta de red (ídem)...
3.1 ...que me había enviado Timofonica (ídem).
Y después de eso doy mi opinión, que está claro que no coincide con la de la mayoría, pero estamos en DEMOCRACIA y puedo tener la opinión que me dé la gana, sea errónea o correcta.
El SO me lo bajé desde la página de Ubuntu hace un par de meses, cuando lo instalé. No soy muy inteligente, pero sé que si en la página de Ubuntu hay un enlace para descargar Ubuntu, la imagen que grabo es de Ubuntu y no de otra distro.
Mi tarjeta funciona bajo Windows. La he estado usando hace dos minutos (ahora estoy en otro ordenador, con Mac OS). Instalo Windows y no tengo que hacer NADA, reconoce la tarjeta de red y se conecta automáticamente a Internet. Eso es un funcionamiento ideal, no que tenga que hacer mil historias para conectarme, como me estás sugiriendo que sería lo normal.
Pero pongamos que esté equivocado. Que hubiera hecho algo mal. Que no me doy cuenta y que por lo tanto mi comentario es erróneo. ¿La gente que se equivoca no tiene derecho a la libertad de expresión? Para muchos de los que se pasan por aquí, está clarísimo: NO.
Pues muy bien, como con Franco, muchos están cómodos con que se censuren las opiniones que no dicen lo que a uno le gustaría escuchar. Solo hay una verdad cierta (en este caso, que Ubuntu es el mejor SO del mundo mundial), y el que opine lo contrario, es un loco cuyas opiniones son peligrosas para la sociedad, y hay que taparle la boca.
Ahora venga, a censurar este comentario, pero el que vote negativo que sea un poquito (sólo un poquito) valiente y diga una razón por la que este comentario deba estar censurado. Equivocarse no es un motivo para censurar. Equivocarse es un derecho.