#106 Siendo niño, yo era un devoto creyente. Creía, por encima de todo en Dios, la rinidad
y la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
En una ocasión, con 9 tiernos años, entré en una hermosa y mística iglesia. Después de persignarme, me arrodillé y cerrando los ojos comencé a rezar el Padrenuestro de cada día. Cuando no había llegado a "venga a nosotros tu reino", una intensa luz iluminó mi alma con fuerza cegadora. Detrás de la luz empezaron a aparecer unos hermosos angelitos que comenzaron a girar en torno a mí, describiendo unas elipses y que repetían sin cesar "tú no eres el centro del universo". Entonces lo comprendí todo. Un impulso irrefrenable me llevó a gritar "Dios no existe, perdón me equivoqué, repito: dios no existe", lo que resonó por la iglesia.
Tiempo despues comprendí que esos angelitos eran ni más ni menos Newton, Galileo, Copérnico, Kepler, Einstein, y toda una retahíla de herejes involuntarios.
Tuyo es el Reinado, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.
Amén.
y la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
En una ocasión, con 9 tiernos años, entré en una hermosa y mística iglesia. Después de persignarme, me arrodillé y cerrando los ojos comencé a rezar el Padrenuestro de cada día. Cuando no había llegado a "venga a nosotros tu reino", una intensa luz iluminó mi alma con fuerza cegadora. Detrás de la luz empezaron a aparecer unos hermosos angelitos que comenzaron a girar en torno a mí, describiendo unas elipses y que repetían sin cesar "tú no eres el centro del universo". Entonces lo comprendí todo. Un impulso irrefrenable me llevó a gritar "Dios no existe, perdón me equivoqué, repito: dios no existe", lo que resonó por la iglesia.
Tiempo despues comprendí que esos angelitos eran ni más ni menos Newton, Galileo, Copérnico, Kepler, Einstein, y toda una retahíla de herejes involuntarios.
Tuyo es el Reinado, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.
Amén.