Me ha hecho acordarme del pedazo de trabajo que nos obligaron a hacer para Sociales de 7º de EGB (12 añitos)... TODA la historia del arte de los siglos XVII, XVIII y XIX. Las profesoras corregían a ojo y al peso, esto es, cuanto más tocho y más bonito parezca el trabajo, mejor.
Hubo hasta quien encuadernó el libro... Estoy hablando de últimos de los 80, esto es, una pasta.
Aquí una servidora pasó SEMANAS en la biblioteca de la escuela, cual escriba tebano, fusilando sin disimulo alguno la Enciclopedia Catalana y pegando fotos y cromos (a color) que los dioses sabrán de dónde llegué a sacar... A mano, con boli azul y más paciencia que un santo porque claro, a la que te equivocabas tira de Tipp-ex o vuelve a empezar el folio, depende de la magnitud del tachón. Lo encuaderné con uno de esos canutillos de plástico negros, tapa anterior de plástico transparente y tapa posterior azul, a juego con el color del boli. La Olivetti Lettera 25 llegaría a casa un par de años más tarde...
Creo recordar que me pusieron un siete y mucho o un ocho y poco, cosa que indica claramente que ni les pareció demasiado bonito ni les pareció demasiado tocho.
La puta madre que los parió, con perdón. 80 páginas, ¡80! tenía el bendito trabajo.
#82Dicho esto, yo el abacó aprendí a usarlo junto con otros adverbios.
Entiendo que te refieres a un ábaco pero estoy intrigada... No sé lo que quieres decir.
#103 Uy, uy, uy... Pues si andamos así los domingos por la tarde los lunes por la mañana serán de órdago, ¿no? Sin acritud.