#49#33: Voy a dejar varios puntos claros respecto a este tema:
- Muchas veces la preservación del patrimonio no requiere de dinero público, basta con no aceptar que un particular derribe un edificio de valor histórico (si no le gusta, que lo venda, puesto que es dueño del valor físico, no del valor histórico o arquitectónico).
- Cuando un edificio es propiedad pública, siempre cabe la opción de gastar dinero en mantener ese edificio en vez de gastarlo en destruirlo, construir uno nuevo, y mantener ese edificio nuevo. Y ya no sólo es dinero, también es medio ambiente (menos escombros, menos consumo de recursos naturales).
- Los edificios antiguos no sólo suelen ser más bonitos que los modernos, a menudo son estructuralmente más robustos.
- Muchos edificios son derribados para dejar solares sin utilidad urbana, produciendo una desconcentración urbana que aumenta el coste del mantenimiento de servicios básicos: alumbrado público, recogida de basuras, viario, abastecimiento y saneamiento, transporte público...
- En muchas demoliciones no se toma ningún tipo de precauciones sanitarias para prevenir enfermedades como la asbestosis y la silicosis. Si obligasen a tomar todas las medidas necesarias para evitar que las partículas nocivas alcancen el medio ambiente derribar no sería tan barato. En el desguace de material ferroviario esto cobra una importancia aún mayor (por lo general desguazar trenes es un error), que pregunten en Aranda de Duero a dónde fue a parar parte del amianto de algunas locomotoras...
Pues eso, ya no es que hablemos de sentimentalismos, es que en muchos casos (casi todos) hablamos de despilfarros de dinero.
#50#49 Estoy totalmente de acuerdo en que NO se despilfarre el dinero de todos.
A priori, si el coste de mantenimiento de una cosa es mayor que el beneficio que reporta esa cosa a los contribuyentes, no tiene sentido perpetuar la tonta dilapidación de recursos en dicha cosa.
- Muchas veces la preservación del patrimonio no requiere de dinero público, basta con no aceptar que un particular derribe un edificio de valor histórico (si no le gusta, que lo venda, puesto que es dueño del valor físico, no del valor histórico o arquitectónico).
- Cuando un edificio es propiedad pública, siempre cabe la opción de gastar dinero en mantener ese edificio en vez de gastarlo en destruirlo, construir uno nuevo, y mantener ese edificio nuevo. Y ya no sólo es dinero, también es medio ambiente (menos escombros, menos consumo de recursos naturales).
- Los edificios antiguos no sólo suelen ser más bonitos que los modernos, a menudo son estructuralmente más robustos.
- Muchos edificios son derribados para dejar solares sin utilidad urbana, produciendo una desconcentración urbana que aumenta el coste del mantenimiento de servicios básicos: alumbrado público, recogida de basuras, viario, abastecimiento y saneamiento, transporte público...
- En muchas demoliciones no se toma ningún tipo de precauciones sanitarias para prevenir enfermedades como la asbestosis y la silicosis. Si obligasen a tomar todas las medidas necesarias para evitar que las partículas nocivas alcancen el medio ambiente derribar no sería tan barato. En el desguace de material ferroviario esto cobra una importancia aún mayor (por lo general desguazar trenes es un error), que pregunten en Aranda de Duero a dónde fue a parar parte del amianto de algunas locomotoras...
Pues eso, ya no es que hablemos de sentimentalismos, es que en muchos casos (casi todos) hablamos de despilfarros de dinero.