#40 Juas, y Rubalcaba callando cual puta, diciendo lo mínimo pa no aparentar....
"-Y ahora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos de este racimo de uvas, y hayas de él tanta parte como yo; partirlo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva; yo haré o mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aun pasaba adelante, dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía.
Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y meneando la cabeza, dijo:
-Lázaro, engañado me has; ¡juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres!
-No comí- dije yo-, mas ¿ por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos, y tú callabas.
Reíme entre mí, y, aunque muchacho, noté mucho la discreta consideración del ciego."
La picaresca no florece cuando hay timadores, sino cuando hay incautos. Y si no florece en otros países, no es porque sean menos espabilados que nosotros: Todo lo contrario, es porque son mas espabilados y se ven venir el timo.
"-Y ahora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos de este racimo de uvas, y hayas de él tanta parte como yo; partirlo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva; yo haré o mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aun pasaba adelante, dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía.
Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y meneando la cabeza, dijo:
-Lázaro, engañado me has; ¡juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres!
-No comí- dije yo-, mas ¿ por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos, y tú callabas.
Reíme entre mí, y, aunque muchacho, noté mucho la discreta consideración del ciego."
ACABEMOS YA CON TODA ESTA GENTUZA!!!!!!