dime de alguna institución actual, que haya existido initerrumpidamente los últimos 200 años. Que haya coqueteado (cuando no, directamente, amancebado) con cualquiera de los múltiples regímenes políticos que han existido en esos 200 años, sin importar como de traidores eran esos gobiernos para con sus respectivos pueblos. Que han recurrido a la comisión de delitos para su propio beneficio y, que encima, se llene la boca hablando de amor al prójimo cuando no hace más que dar por saco (en algunos casos, literalmente) a los indefensos o a los que no piensan como ellos.
¿Que crees en un Dios con barba blanca, túnica y un triángulo en la cabeza? Bien por tí. Espero que te vaya bien. ¿Pero que defiendas una institución traidora hasta con sus propios creyentes? Eso es de frenopático.