Críticas y alguna amenaza a la revista Mongolia por un cartel con la imagen de la Macarena de Sevilla

  1. #12   #11

    ¿Desquiciada finlandesa que protestó contra un colegio italiano?
    Oye, ¿no eres tu el que va por ahí pidiendo respeto?

    Pues mira, el caso de la "desquiciada" finlandesa, como la llamas tú, es uno de esos casos en los que un crucifijo no pinta nada, salvo vuestra patológica obsesión por colocar vuestra simbología por todas partes.

    ¿Que un crucifijo en una pared no impide a una pesona educar a su hijo como le convenga? No. Ni un poster de Darth Vader, ni una hoz y un martillo, ni un retrato del jeque loquesea.

    Pero esa desquiciada no parecía estar exigiendo que nadie renunciara a sus símbolos personales, sino que sencillamente el colegio reflejara una neutralidad.
    Pero vaya, es que obviamente eso es un ataque a la libertad. Porque la libertad para educar a tus hijos bajo un símbolo religioso es sagrada, pero la libertad de educarlos sin ellos, eso ya esa otra cuestión.

    Y luego os quejaréis y pataleareis por los velos, y por la "falta de respeto a nuestras costumbres" del invasor islámico, ya.
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    1. #14   #12 Vale, desquiciada ha sido un mal término, pero en la acusación exponía unos prejuicios desmedidos contra el crucifijo, que sobrepasaban con mucho una mera petición de neutralidad. El crucifijo no tenía por qué estar ahí, pero no es un símbolo pernicioso que dañe a quien lo ve como se pretendía y como todas estas campañas clamaban.
      Igual que la Avenida Carlos Marx en Gijón o División Azul en Oviedo no hacen de quienes habitan en ellas unos comunistas o franquistas.

      En todos estos casos la mayoría de los padres estaban de acuerdo en que hubiese un crucifijo.
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