#89 Yo creo que, contando que un cuerpo humano se aplasta bastante bien a 45 km/h, lo mejor sería poner un tope de más o menos 50 km/h a la velocidad de los coches, y todo el mundo seguiría llegando igual a sus destinos sólo que a otro ritmo. Lo de la velocidad en carretera es absurdo (sólo útil para ambulancias en todo caso), una especie de espejismo paleotecnológico del siglo XX (como los coches voladores), pero extremadamente mortal, que ya no tiene sentido en un mundo cada vez más cibernético.