#2 Lo ha clavado.
Hay como una especie de presión y una lucha de egos en la fotografía que espanta. La gente corre a Flickr a colgar las fotos y se da de tortas por tener cientos de comentarios.
Y realmente tiene más comentarios quien conoce a más gente o envía la foto a más grupos. Luego se ven obras de arte que, como el fotógrafo no se ha preocupado en "venderla", no tiene a penas comentarios de nadie.
Y lo de la trascendencia de la fotografía ni te cuento.
Además de los que se creen fotógrafos por subir a Instagram fotos de su café con leche del bar, o de la última comida que cocinó. Y como le metas filtros ya es que son dignas de estar en el Guggenheim.
#9#2 Pero es como todo, si tienes mas "hamijos del Feisbuk" tienes más posibilidades de que alguien comentes tus estados, en el pasado si tenías mucha gente en tu fotolog pues también tenías más comentarios, en twitter tres cuartos de lo mismo y así con todo. No creo que sea solo de instagram...
#46#2 A mi flickr me gusta por la facilidad para subir, los comentarios y demás me la sudan, sobre instragram... No lo considero "fotografía" para mi es como un twiter fotográfico, en lugar de 140 caracteres, fotos de cosas puntuales en momentos puntuales, pero nada mas.
#29 Por eso mismo deje yo de enviar fotos a grupos o similares en flickr, los comentarios vacíos y los cartelitos no aportan nada.
Eso si, con el tiempo, vas "conociendo" gente alli que si te aporta algo, ya sea con criticas de verdad o simplemente a través de su trabajo.
Hay como una especie de presión y una lucha de egos en la fotografía que espanta. La gente corre a Flickr a colgar las fotos y se da de tortas por tener cientos de comentarios.
Y realmente tiene más comentarios quien conoce a más gente o envía la foto a más grupos. Luego se ven obras de arte que, como el fotógrafo no se ha preocupado en "venderla", no tiene a penas comentarios de nadie.
Y lo de la trascendencia de la fotografía ni te cuento.
Además de los que se creen fotógrafos por subir a Instagram fotos de su café con leche del bar, o de la última comida que cocinó. Y como le metas filtros ya es que son dignas de estar en el Guggenheim.