#140#12 En Sevilla hay bastantes carriles bicis, pero claro sólo en grandes calles y avenidas, el resto debemos ir por la calzada. Yo en función de la calzada y la acera opto por una y por otra.
Prefiero ir por la calzada porque sé que es mi sitio y si es seguro transitar, o si por contra, es imposible circular por la acera. En mi recorrido diario
Una de las cosas que más noto es que en Sevilla han re-ordenado el tráfico de coches para que sea más fluido pero que tengas que dar más vueltas y como ciclista no puedes físicamente hacerte 5 manzanas más de recorrido porque la calle que lleva a tu casa está en sentido contrario.
Como dicen por aquí, las calzadas están pensadas para vehículos a motor. Los conductores están concienciados que ese es su espacio y que tú como ciclista sobras y molestas.
Si puedo evitar ir por la acera lo hago, pero no voy a arriesgar mi vida yendo junto a coches, autobuses y motos. Si subo en la acera sé que yo soy el que sobra y por tanto intento respetar al máximo al peatón, yendo lento, no colocándome detrás haciendo presión por pasar, bajándome y parándome todas las veces que haga falta.
Ahora la cosa se complica, por culpa de ciclistas jóvenes que se creen Fernando Alonso por las aceras.
Resumen: como ciclista quiero ir por la calzada en mi ciudad (en ausencia de carril bici) pero ni los coches ni mi instinto de supervivencia me lo permite.
Prefiero ir por la calzada porque sé que es mi sitio y si es seguro transitar, o si por contra, es imposible circular por la acera. En mi recorrido diario
Una de las cosas que más noto es que en Sevilla han re-ordenado el tráfico de coches para que sea más fluido pero que tengas que dar más vueltas y como ciclista no puedes físicamente hacerte 5 manzanas más de recorrido porque la calle que lleva a tu casa está en sentido contrario.
Como dicen por aquí, las calzadas están pensadas para vehículos a motor. Los conductores están concienciados que ese es su espacio y que tú como ciclista sobras y molestas.
Si puedo evitar ir por la acera lo hago, pero no voy a arriesgar mi vida yendo junto a coches, autobuses y motos. Si subo en la acera sé que yo soy el que sobra y por tanto intento respetar al máximo al peatón, yendo lento, no colocándome detrás haciendo presión por pasar, bajándome y parándome todas las veces que haga falta.
Ahora la cosa se complica, por culpa de ciclistas jóvenes que se creen Fernando Alonso por las aceras.
Resumen: como ciclista quiero ir por la calzada en mi ciudad (en ausencia de carril bici) pero ni los coches ni mi instinto de supervivencia me lo permite.