#47 Educar es jodidamente difícil. No hay recetas mágicas. No hay forma de saber si lo estás haciendo bien o mal. Es como buscar un camino en una ciénaga: si te desvías medio milímetro puedes ocasionar un daño irreparable.
Utilizar mentiras para educarlos puede resultar un arma de doble filo: o les ayudan a discernir o se agarran a ellas como si fueran la verdad absoluta.
Hasta que tus hijos son mayores y puedes observar cómo es su razonamiento, cómo se comportan, qué grado de madurez demuestran según su edad, no puedes estar seguro de haber seguido el camino correcto.
Y puede que rechacen tu forma de educarlos y ahí sí que no tienes nada que hacer.
#56#47, hay recetas mágicas, se llaman educarse para ser padres, pero choca con el "a mí nadie me dice cómo tengo que educar a mi hijo, para eso es mío", ¿verdad?
Utilizar mentiras para educarlos puede resultar un arma de doble filo: o les ayudan a discernir o se agarran a ellas como si fueran la verdad absoluta.
Hasta que tus hijos son mayores y puedes observar cómo es su razonamiento, cómo se comportan, qué grado de madurez demuestran según su edad, no puedes estar seguro de haber seguido el camino correcto.
Y puede que rechacen tu forma de educarlos y ahí sí que no tienes nada que hacer.