#15#5 ¿Y por qué das por buena esa afirmación? Todo el artículo es una sucesión de afirmaciones infundadas dándose sólo el apoyo de un par de fotos de relieves en piedra.
En ninguna parte ha habido soldados que hayan ido a difundir el Evangelio. Los soldados luchan, los misioneros, predican. En América a partir de una determinada fecha los soldados iban acompañando a los misioneros, porque si no, estos volvían degollados.
En el artículo se mencionan una serie de luchas mezcladas con fenómenos naturales, como sequías o carestías, pero no se da razón de por qué sucedieron, ni cuándo empezaron. Me parece todo muy falto de fundamento.
#18#5#6 No es tan sencillo. No se trata simplemente de religión, sino de varios grupos culturales peleando por recursos, poder y riquezas.
Limitarlo a una guerra religiosa sin otra razón es absurdo, como lo sería decir que algunos gobiernos socialistas cometieron horribles crímenes a causa del ateísmo de estado.
¿Pero quién soy yo para cambiar sus ideas de que las religiones son un mal y jamás podrán promover nada bueno? No creo que cambien esa mentalidad.
#9 La izquierda no ha demostrado ser menos hipócrita durante la historia.
#48#5,#9,#11,#29,#31: Resulta que yo por mi cuenta acabo de descubrir lo que pasaba en Yemen por esa época:
Resulta que había varios principados judíos y árabes en el Yemen en esa época. Hacia el Hedjaz, estaba la ciudad judía de Yatrib. Estaban las tribus de Aus y Jazrecha, judías, y Beni-Xebar, Guadilcora y Yambú, cuyos moradores se preciaban de descender de los judíos que huyeron de Nabucodonosor, en la primera cautividad de Babilonia.
En el resto de la Península arábiga y a contar desde el tobba (rey) Asad, la mayor parte de los reyes del Yemen y algunos de Hira tuvieron la religión de los judíos. Estos, crecidos en número, persiguieron a los cristianos que moraban por allí, y en ocasión de un conflicto entre ambos en que resultaron muertos dos israelitas a manos de cristianos moradores del Najran, cierto rey del Yemen llamado Dzu-Nowas entró allí y derribó cruces, destruyó iglesias y arrojó en una fosa llena de materias inflamables a cerca de 20.000 cristianos.
Esto motivó la expedición de los abisinios, los cuales fueron odiados por los árabes e israelitas.
El episodio que aquí se narra acontece un siglo después de las fechas dadas en el artículo, pero ahora ya sí que os podéis hacer una idea de qué es lo que sucedía entonces en la Península Arábiga y no elucubraciones e invenciones del Der Spiegel o la madre que parió a Paneque.
Es curioso que la mejor manera de difundir el mensaje "amaos los unos a los otros" sea con soldados y no con buenas palabras.