Joven de 15 años se ahorca por los insultos que recibía

  1. #47   El bullying es más viejo que el cagar, solo que ahora le han puesto un nombre inglés para que sea así como más "moderno". Y ante el bullying, hay una solución que te sube más la autoestima que no hacer ni puto caso, y bastante menos problemática que empezar a meter a padres y profesores de por medio (que muchas veces lo único que hacen es empeorar el problema o no hacer ni caso) y cambiarte de centro, y es plantarle cara al matón de turno. O partirle la boca (si es con el movil con el que te está grabando mejor) o soltarle alguna réplica ingeniosa (para ganar tiempo y salir por patas mientras la procesa). Si son más, o el matón es más fuerte, no te va a librar de una paliza, pero cuando te atreves a plantar cara, ya se lo piensan dos veces antes de meterse contigo.
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  1. #49   #47 La pega es esa, Argonauta, que tengas por fuerza que rebajarte a su nivel de bestialidad y brutalidad, que tengas por fuerza que pegar como uno de esos mismos matones para que te respeten y te dejen en paz, cuando deberían, tanto padres, como profesores, ser capaces de decir "de aquí no se pasa"; deberían educar A TODAS las personas a saber que las risas y las bromas, no pueden ser a costa de otra persona, que los insultos y los golpes, hacen daño, mucho más allá del dolor físico.

    Desgraciadamente, lo sé por experiencia, y yo también intenté esa estupidez, que hoy sé que es una estupidez, pero en aquél momento, me pareció mi única salida, la única vía de salir del paso y dejar de suponer un problema para el mundo en general y los míos en particular... No sólo no lo logré, sino que no muchos días más tarde, salté como un fulminante contra uno de aquéllos cabrones (no es insulto, es descripción) que me acosaban, y creo poder decir que le quité para siempre las ganas de reírse a costa del sufrimiento de otra persona... pero para ello, durante unos momentos, tuve que convertirme en una fiera. En un ser violento que perdió su capacidad de pensar para suplirlo por el deseo de matar. Todavía recuerdo que era lo único que había en mi cabeza en aquéllos momentos, "voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte". Quería hacerlo, apenas me di cuenta que le había cogido desprevenido y que estaba sobre él, fue como si algo rugiese dentro de mí, y quisiese tomarse la venganza de tantos meses de abusos constantes... No, no me siento orgullosa de haber hecho algo así. No es que lo lamente, pero sí me avergüenza un poco.

    En éste caso que nos ocupa, todos aquéllos "compañeros" que le insultaron, que sabían lo que sucedía y se callaron, miraron a otro lado y dejaron que sucediera, ya pueden sentirse orgullosos: lo han conseguido. Han ganado. ¿Qué se siente sabiendo que has destruído a una persona...? Él no se ha suicidado, lo han matado todos y cada uno de sus compañeros, tanto aquéllos que le insultaron, como todos los que volvieron la vista hacia un lado.
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    1. #67   #49 A mi no me importa rebajarme si con eso consigo que me deje en paz, y muchas veces, humillando a un matón consigues que otros a los que acosaba tengan el valor de plantarle cara también, anulándolo por completo.
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menéame