#93#87 Algunas de las cosas que dices están de acuerdo con lo que digo yo, no sé si no has entendido totalmente mi comentario o no me he expresado yo bien (seguro que lo segundo).
En cuanto a lo que creo que sí criticas de mi comentario, yo no estoy siendo conformista, ni creo que se maquillen cifras. Más bien al contrario, creo que tanto medios de comunicación adictos al régimen liberal como políticos intentan sembrar el catastrofismo, para poner a la gente en contra de los profesores (y, por extensión, del funcionariado) y así poder seguir tranquilamente mermando la calidad de las administraciones públicas y bajando los impuestos a los pudientes. Sin embargo, el hecho de que, vista en conjunto, la educación en este país ha mejorado muchísimo estas tres últimas décadas es incontestable. Que aún es muy mejorable, pues también, no lo puedo negar.
Sobre las adaptaciones a los niños con sobredotación intelectual: creo que está claro que no defiendo que se los deje de lado (como, incomprensiblemente, dice #92 que hago). Lo que digo es que primero hay que atender a los que más ayuda necesitan, porque es más probable que los niños especialmente dotados salgan adelante por sí solos (es muy triste esto, pero sigo diciendo que es mejor; muy lejos de defenderlo, claro).
Si tenemos (pongamos por caso, inventando porcentajes y simplificando mucho las cosas) a 10 niños, de los cuales:
8 están en la media de capacidades (y podrían llegar a un éxito de 75).
1 está por debajo de las capacidades promedio (y podría llegar, sin ayuda, a un éxito de 25).
y 1 está por encima del promedio (y por sí solo llegaría a 80, aunque con ayuda podría llegar a 100):
Si solamente podemos destinar recursos a uno de los individuos marginales, creo firmemente que para un modelo social de igualdad de oportunidades es preferible —aunque no idóneo— esforzarse en que ese alumno con capacidades inferiores pueda acercarse a 75, aunque ello nos cueste que el alumno sobredotado se quede en 80, que es un nivel de éxito muy bueno, e intentar asegurar cierto nivel de éxito en todos, que dedicarnos exclusivamente a que el alumno dotado llegue a su máximo potencial y condenar al alumno con carencias al fracaso.
Lo ideal, por supuesto, sería tener y dedicar recursos a que todos ellos alcanzasen su máximo potencial, pero en este país muy poca gente cree de verdad en las bondades de la educación y su carácter imprescindible en una sociedad justa y moderna, y nos falta tiempo para criticarlo todo, no se nos escucha a los profesores (que somos los que entendemos de esto) y los recortes educativos a todos los niveles gozan de las simpatías de gran parte de la población.