#1 Copio del post, para completar la entradilla, porque merece la pena leer el texto completo:
El evento hizo caso omiso a esta parte de las reglas de TED:
“Los ponentes deben ser capaces de verificar las afirmaciones presentadas en todas las charlas. TED y TEDx son plataformas excepcionales para mostrar los avances en ciencia, y sólo podemos seguir así si las afirmaciones presentadas en nuestras charlas pueden resistir el escrutinio de la comunidad científica”.
La ciencia brillaba totalmente por su ausencia. La pseudociencia no. Las presentaciones con alguna imagen del cerebro eran para hablar del hemisfero masculino y el femenino y de la integración del uno (o algo así), y el resto eran fotos de hierba cubierta de rocío, rostros de niños sonrientes (“tenemos que ser más como los niños”, decía alguien, que claramente ni recuerda su infancia ni tampoco va a salvar el mundo), e imágenes de diosas madres varias. Mucha llamada a dejarse llevar por los sentimientos y la intuición, mucha propuesta de cambiar el mundo y de ser feliz a base de no se sabe muy bien qué.
El evento hizo caso omiso a esta parte de las reglas de TED:
“Los ponentes deben ser capaces de verificar las afirmaciones presentadas en todas las charlas. TED y TEDx son plataformas excepcionales para mostrar los avances en ciencia, y sólo podemos seguir así si las afirmaciones presentadas en nuestras charlas pueden resistir el escrutinio de la comunidad científica”.
La ciencia brillaba totalmente por su ausencia. La pseudociencia no. Las presentaciones con alguna imagen del cerebro eran para hablar del hemisfero masculino y el femenino y de la integración del uno (o algo así), y el resto eran fotos de hierba cubierta de rocío, rostros de niños sonrientes (“tenemos que ser más como los niños”, decía alguien, que claramente ni recuerda su infancia ni tampoco va a salvar el mundo), e imágenes de diosas madres varias. Mucha llamada a dejarse llevar por los sentimientos y la intuición, mucha propuesta de cambiar el mundo y de ser feliz a base de no se sabe muy bien qué.