Imágenes para soñar: nerds de los 70 y 80 jugando a rol

  1. #56   #52: Buah, el Mutantes en la Sombra, qué bueno era aquél. Aún me acuerdo de mi personaje maníaco-depresivo, aquello era una putada monumental.

    Yo empecé con el RuneQuest, luego jugué El Señor de los Anillos (el original), Mutantes en la Sombra, Star Wars (el original), Stormbringer con un sistema de magia modificado (el que traía era inviable), la Llamada, AD&D, Hombre Lobo...

    He de confesar que soy muy vulgar y probablemente con el que mejores ratos he pasado sea con AD&D (3.5). Otros son mucho más elaborados y tienen ambientaciones más complejas, pero es que a mí me va la típica fantasía simplona recargada de combates y botín y con magia absurdamente poderosa, qué le voy a hacer.

    Ahora ya hace unos cuantos años que no juego a rol... entre amigos que emigran por motivos de trabajo y el poco tiempo que tenemos los que quedamos aquí, no hay manera. Os envidio a los que seguís encontrando tiempo para montar campañas a los treinta o treintaytantos. En mi grupo de amigos nos hemos pasado a los juegos de mesa, que requieren menos tiempo y menos continuidad y también son muy divertidos; aunque echo de menos aquellas campañas de rol.
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  1. #64   #56 Sí, reconozco que el AD&D y la fantasía lootera era lo más habitual. Sin embargo, de toda la vida me atrajo más el terror. Los PJs eran más normales y creíbles y fáciles de interpretar, el mundo era más real y cercano (aunque no pocos cristos históricos hemos tenido con la Edad Oscura y los años 20 de la Llamada). Ser máster se salía. En vez de lidiar con magias y personajes épicos que hacen lo que quieren, controlas un mundo de terror ante jugadores que se sienten impotentes y asustados ante lo que pueda venir. Te juro que, un día, un jugador se me levantó de la silla del susto y con la carne de gallina... porque los vecinos habían dado un portazo.

    #61 Nunca me lo había planteado, fíjate, pero bien podía haber sido. Por alguna razón, sin embargo, nosotros le dimos muy poco protagonismo a los poderes M y la cosa acabó degenerando hasta convertirse en ensaladas de tiros, acción desternillante y las persecuciones más delirantes (una vez un colega acabó volcando un camión de basura sobre el M al que debía perseguir "discretamente"). Era burdo, pero cuando sólo queríamos echar unas risas era lo más.
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