La Caixa vendía en internet el piso del suicidio en Baracaldo

  1. #12   #2 Tienes razón. Si no les importaban una mierda a los que estafaron directamente con las preferentes, imagina lo que les importarán unos pobres pendientes de desahucio. Seguro que pensaban que estaría feliz esperando el dia, no te jode.
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  1. #13   #12 A mi me fastidia el saber que la mayoría de las personas (por no decir todas) el día que firmaron su hipoteca, salieron de la oficina del banco felices y contentos.
    Y es tal diferencia emocional de su idea inicial, a lo que están viviendo ahora, que es imposible no caer en una espiral psicológica nada fructífera.
    Para bien o para mal, un estafado en la ignorancia es un estafado contento.

    Clientes contentos = satisfacción con los servicios ofrecidos.
    Hasta que los clientes no mostremos disconformidad con la empresa, ésta no cambiará. El problema es que los clientes en este caso, somos la población al completo.
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menéame