Queremos comer como un diputado

  1. #17   "La patocracia es una enfermedad de grandes movimientos sociales seguidos por sociedades enteras, así como naciones e imperios. Durante el transcurso de la historia de la humanidad, ha afectado a movimientos sociales, políticos y religiosos, al igual que a las ideologías que la acompañan… Y los ha convertido en caricaturas de ellos mismos… Esto ocurrió como resultado de… la participación de agentes patológicos en un proceso patodinámico similar. Esto explica porqué todas las patocracias del mundo son, o han sido, tan similares en sus propiedades esenciales.

    … Identificar estos fenómenos a lo largo de la historia y calificarlos adecuadamente según su verdadera naturaleza y contenidos – y no según la ideología en cuestión, la cual sucumbió al proceso de caricaturización – es un trabajo de historiadores. […]

    Las acciones de [la patocracia] afectan a la sociedad entera, comenzando por los líderes e infiltrándose en cada pueblo, negocio e institución. La estructura social patológica cubre gradualmente todo el país, creando una “nueva clase” dentro de la nación. Esta clase privilegiada [de patócratas] se siente permanentemente amenazada por los “otros”, es decir, por la mayoría de la gente". Andrew M. Lobaczewski, Ponerología Política. Una ciencia de La Naturaleza del Mal ajustada a Propósitos Políticos (Political Ponerology. A Cience of the Nature of Evil adjusted for Political Purposes)

    (...)

    "Durante los buenos tiempos, la gente pierde noción de la necesidad de pensar, de introspección, del conocimiento de los demás, y de la comprensión de la vida. Cuando las cosas van “bien”, la gente se pregunta si vale la pena ponderar la naturaleza humana y los trastornos de la personalidad (la propia o la de otro). En los buenos tiempos, generaciones enteras pueden crecer sin entender el significado creativo del sufrimiento, ya que nunca lo han experimentado personalmente. Cuando todos los placeres están ahí para ser tomados, el esfuerzo mental y las leyes de la naturaleza -para adquirir conocimiento que puede no estar directamente relacionado con la acumulación de objetos materiales– parece una labor sin sentido. Tener una “mente saludable” y positiva –un buen deporte sin nunca una palabra de desaliento– es visto como algo bueno, y a cualquiera que prediga graves consecuencias como resultado de tal despreocupación se lo trata de aguafiestas.

    La percepción de la verdad acerca de la realidad, especialmente un verdadero entendimiento de la naturaleza humana en todas sus facetas y permutaciones, deja de ser una virtud que haya que adquirir. Las personas pensantes que dudan son “entrometidos” a quienes es mejor dejar vivir solos. “No lo repares si no está roto”. Esta actitud lleva a un empobrecimiento del conocimiento psicológico, incluyendo la capacidad de diferenciar las propiedades de la naturaleza humana y la personalidad, de la habilidad de moldear mentes sanas creativamente.

    El culto al poder suplanta así los valores mentales y morales, tan esenciales para mantener la paz a través de medios pacíficos. El enriquecimiento o la involución de una nación en lo que concierne su visión psicológica del mundo podrían ser considerados como un indicador para saber si el futuro será bueno o malo.

    En esos tiempos, la búsqueda de un sentido a la vida, de la verdad de nuestra realidad, se torna incómoda porque revela factores poco prácticos. La eliminación inconsciente de datos que son o que parecen ser inadecuados comienza a ser algo habitual, una costumbre aceptada por sociedades enteras. El resultado es que cualquier proceso de pensamiento basado en dicha información troncada no puede traer conclusiones correctas. Esto conlleva luego a la substitución de mentiras cómodas hacia sí mismo, para remplazar verdades incómodas acercándose de ese modo a los límites de fenómenos que deberían ser vistos como psicopatológicos."

    (...)

    "Cuando llegan los malos tiempos y la gente se siente abrumada por un exceso del mal, deben juntar toda su fuerza física y mental para luchar por la existencia y para proteger la razón humana. La búsqueda de alguna forma de salir de las dificultades y peligros reaviva poderes enterrados hace tiempo, o discreción. Tales personas tienen la tendencia inicial de apoyarse en la fuerza para poder contrarrestar la amenaza; puede ser que, por ejemplo, se conviertan en “gatillos fáciles” o que se vuelvan dependientes de las fuerzas armadas. Lenta y laboriosamente, sin embargo, descubren las ventajas otorgadas al esfuerzo mental: un entendimiento más avanzado de las situaciones psicológicas en especial, una mejor diferenciación de caracteres humanos y de la personalidad, y finalmente, la comprensión de sus propios adversarios. Durante esos tiempos, virtudes que generaciones pasadas relegaron a temas literarios recobran su verdadera y útil sustancia y son apreciadas por su valor. Se le tiene mucho respeto a una persona sabia capaz de proveer un consejo sólido.

    Pareciera que ha habido muchos de esos “tiempos malos” en el transcurso de la historia de la humanidad. Y fue durante tales tiempos que se desarrollaron los grandes sistemas de ética. Desafortunadamente, durante los “buenos tiempos” nadie quiere oír nada acerca de eso. Quieren “disfrutar” de las cosas, obtener placer y experiencias placenteras, y entonces cualquier libro que se relacione con aquellos tiempos se pierde, se olvida, se lo suprime o de lo contrario es ignorado. Esto conduce a una mayor degradación del uso del intelecto y deja espacio para que los tiempos malos vuelvan una vez más." Andrew M. Lobaczewski


    www.respuestasveganas.org/2010/06/ponerologia-politica-una-ciencia-de-  media
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  1. #29   #17 Yo lo llamaría Cleptocracia.
    es.wikipedia.org/wiki/Cleptocracia
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