En todo Alemania del Este, incluído todo Berlín, no hay pijos.
Si acaso modernos gafapasta y faranduleros en la capital, pero pijos-pijos, no.
Lo más parecido a un pijo del Este sería Angela Merkel.
Las que viste serían turistas fijo.
En fin, a lo que iba: aparte de en la calle más cara y exclusiva de Berlín también hay tiendas por todo el norte de Europa. En Helsinki desde luego que no se lleva el mangoneo y el vivir de la gorra.